lunes, 15 de diciembre de 2008

Un poco mas de eso

Mañana será otro día me dijeron pero ese día es hoy y nada mas allá de la fecha parece haber cambiado, sigo acá presa de mi extraña existencia, trato de recordar esos consejos que a todo el mundo le baja por imponerte cuando te ven mal, pero me resultan tan inútiles como mis intentos por cambiar mi estado, el año se termina y prefiero no mirar para atrás, tantas cosas han pasado y tengo mas vacías las manos, sigo fumando los mismo cigarros, escribiendo las mismas tristezas mas otras que se suman, mas sola que antes cuando no me la podía contigo y ahora menos sin ti, cada vez que he ganado algo he tenido que pagar el doble, sigo acá sentada escribiendo, y ya hasta el temor me ha abandonado. De ti nunca mas supe nada, probablemente estés en alguna mesa sentado tomando rodeado de amigos, pero tan perdido como cuando te conocí, como un naufrago en la isla de tu cuerpo, solo sobreviviendo el día a día, cuantas veces intentaste dejar de fumar o de tomar y lo único que lograste dejar fue a mi, a veces me acuerdo de esos lindos momentos que pasamos pero cada vez que lo hago pareciera que los mato al evocarlos porque no vuelvo a recordarlos, y ya me quedan tan pocos, de ti me quede con tanto pero pareciera que ni un beso te hubiese robado, solo fui una inquilina en tu cama, solo ocupe un espacio que jamás fue mío, solo me prestaste un poco de cariño que jamás te devolví, aunque debo confesar que aun te extraño, en estos momentos es cuando hasta de tus defectos me hago carente, porque basta un segundo de amor para borrar horas de desprecio, siempre creí conocerte y no me refiero a tus gustos a la hora de amar, ni a tus preferencias al desayuno, si no a tu actuar frente a ciertas situaciones, pero hasta ese ultimo momento supiste sorprenderme, cuando en una despedida que supe con el tiempo, me hiciste saber que ni te conocí, ni te tuve nunca, así es que te devuelvo de donde te tome prestado, te devuelvo a tu infinita miseria, déjame a mi con la mía que después de ti ya no parece tan mala, que más de tu pobreza supe robar que lo que de mi abundancia supiste explotar jamás.

Ya es de noche

Son las 1:47 de la mañana y mientras muchos se entregan al descanso nocturno, a una muerte de horas programadas en que se cansan de vivir por un rato, yo ocupo ese tiempo en que nada ni nadie me molesta para escribir de eso que no hablo con nadie, como un secreto que rebelo en la oscuridad, como una franqueza solitaria que se asoma sorpresiva cuando el sol no la deja en evidencia, que se acompaña de un tabaquismo que me aprieta el pecho con cinco cigarros que cuento en mi cenicero, es como una doble sensación de ahogo que me apremia, como un poco de mi vida que entrego en un cigarro y lo compenso plasmando otro poco en letras, y yo soy así, todo lo consumo en letras, hasta las del cigarro quemo con indiferencia, a veces pienso en dejarlo pero es como la soledad, siempre me acompaña. Como el pianista que mientras escribo toca para mis oídos yo ocupo mi teclado para deslizar mis manos deseosas. Porque soy una idealista que morirá cuando acepte la realidad, esa es la única muerte que en verdad me preocupa, que de besos vacíos ya se bastante, de labios fríos y errantes que queman con la desgana, si esos no me han matado no hay quien lo haga, aunque temo de mi mas que del resto, de mis pensamientos que me traicionan, de mis ganas que no se agotan, de mi espera que se hace eterna, de la vida que no controlo. Podrán llamarme ilusa por querer buscar donde no hay pero me gusta probar desgracias ajenas, amores mal pagados en otros corazones, nostalgias de lo que pudo ser y siempre supe que no seria o por lo menos lo supe la mayor parte del tiempo, y es ahí cuando confirmo lo que temo, la traición de mis sentimientos de la que les hablaba, esa que me engaña y me hace ver aquello que no existe donde miro, eso en que tanto creo que ya ni tocarlo haría falta, como una fe que se alimenta de aquello que no conozco, pero quisiera probarlo, sólo para morir con su sabor, sabiendo que si había razón en la porfía perpetua de mi corazón.